La gastronomía de la Sierra Gorda queretana conserva preparaciones que reflejan la historia y las costumbres de sus comunidades. Entre ellas destacan la cecina serrana y el zacahuil, dos platillos que forman parte de la oferta tradicional de Jalpan de Serra.
La cecina serrana se prepara con carne de res que pasa por un proceso de salado y marinado, tradicionalmente con naranja agria. En Jalpan suele servirse acompañada de enchiladas rojas, convirtiéndose en uno de los platillos más representativos de la cocina de la región.
Otro de los grandes protagonistas es el zacahuil, un tamal de grandes dimensiones elaborado con maíz martajado, chiles y carne de cerdo o pollo. La preparación se envuelve en hojas de plátano y se cocina durante varias horas, tradicionalmente en hornos de leña.
La cocina serrana también incluye preparaciones menos conocidas fuera de la región, como el revoltillo, huevos preparados en comal y acompañados con salsa de coyol, además de las gorditas de horno, elaboradas con masa de maíz y levadura y cocidas con leña.
Para acompañar estas comidas, la región conserva bebidas tradicionales como los atoles de maíz de teja, elaborado con semilla de girasol, de guayabilla silvestre y de púzcua, preparado a base de maíz.
Más que una oferta para el visitante, estos platillos forman parte de una cocina regional que conserva técnicas, ingredientes y formas de preparación transmitidas entre generaciones y que permiten conocer la Sierra Gorda también a través de sus sabores.


