En la cocina tradicional de Tolimán, algunos de los platillos más representativos no necesitan preparaciones complejas para convertirse en parte de la memoria de una comunidad. Es el caso del garbanzo en amarillo, un guiso que conserva sabores y técnicas transmitidos de generación en generación.
El platillo tiene como ingrediente principal el garbanzo, que se cuece hasta alcanzar una textura suave y posteriormente se integra a un guiso preparado con jitomate, cebolla, ajo y chile serrano. El característico tono amarillo se obtiene con azafrancillo, ingrediente que además aporta un sabor particular a la preparación.
El comino también forma parte de la receta tradicional y contribuye al aroma del guiso, que puede servirse como acompañamiento de otros platillos de la cocina regional. En algunas preparaciones se incorpora al menú de las celebraciones comunitarias, donde la comida forma parte de los rituales y encuentros familiares.
En Tolimán, el garbanzo en amarillo mantiene una relación especial con las festividades dedicadas a San Miguel Arcángel. Durante estas celebraciones, el platillo se sirve junto con mole y forma parte de las comidas que se ofrecen a quienes participan en las actividades tradicionales.
Más allá de su sabor, esta preparación representa una cocina ligada al territorio y a las costumbres de las comunidades del semidesierto queretano. El uso de ingredientes sencillos y productos disponibles en la región refleja una tradición culinaria en la que las recetas han servido también para preservar conocimientos, compartirlos en familia y acompañar las celebraciones.
El garbanzo en amarillo es así una de esas preparaciones que permiten conocer otra faceta de la gastronomía queretana: una cocina cotidiana y festiva a la vez, donde un plato aparentemente sencillo puede concentrar la historia y las costumbres de toda una comunidad.


