El reciente regreso de la franquicia Scary Movie ha significado mucho más que un nuevo éxito cinematográfico para la actriz Anna Faris. La intérprete, recordada por su icónico papel de Cindy Campbell, aprovechó la promoción de la nueva entrega para reflexionar sobre diversos momentos complicados de su vida personal y profesional, incluyendo los bajos salarios que recibió al inicio de su carrera, la depresión que enfrentó durante la pandemia y el impacto mediático de su divorcio con el actor Chris Pratt.
En una entrevista concedida a Variety, Faris recordó que llegó a Scary Movie poco después de graduarse de la universidad, cuando aún no tenía claro que la actuación sería su profesión definitiva. Aunque la cinta estrenada en el año 2000 se convirtió en un fenómeno mundial y la catapultó a la fama, asegura que las condiciones económicas estuvieron lejos de reflejar el éxito obtenido.
La actriz reveló que firmó un contrato para tres películas de la saga sin comprender completamente las implicaciones que tendría para su carrera. Por la primera entrega recibió alrededor de 65 mil dólares canadienses, una cantidad que, según explicó, se redujo considerablemente después de impuestos y comisiones. Además, señaló que tanto ella como su compañera Regina Hall percibieron salarios inferiores a los de algunos de sus colegas masculinos.
Otro de los episodios que marcó su experiencia con la franquicia ocurrió tras la salida de los hermanos Wayans, creadores originales de la saga. Faris recordó que recibió una llamada de Keenen Ivory Wayans, quien le expresó su inconformidad por haber sido apartado del proyecto y le pidió que no continuara participando en futuras películas. Sin embargo, debido a los compromisos contractuales que mantenía con el estudio, decidió seguir adelante.
Con el regreso de los Wayans a la franquicia, Faris asegura haber encontrado una nueva perspectiva sobre aquella etapa de su vida. La actriz describió esta reunión como una especie de reconciliación emocional con un proyecto que le abrió las puertas de Hollywood, pero que también estuvo acompañado de frustraciones y desafíos profesionales.
Más allá de su carrera cinematográfica, Faris habló sobre las dificultades personales que atravesó tras su separación de Chris Pratt. Reconoció que el proceso fue especialmente complejo debido a la intensa atención mediática que rodeó su ruptura. La actriz confesó haber vivido momentos de profunda tristeza y explicó que su podcast Unqualified se convirtió en una herramienta importante para mantener un espacio propio alejado de la presión constante de la industria del entretenimiento.
La pandemia también representó un punto de inflexión en su vida. Después de abandonar la serie Mom en 2020, Faris comenzó a cuestionarse el rumbo de su carrera y llegó a considerar la posibilidad de alejarse definitivamente de la actuación. Durante ese periodo enfrentó episodios de depresión y una sensación de desgaste profesional que la llevó a replantear sus prioridades.
Ahora, con el éxito de la nueva película de Scary Movie, la actriz afirma sentirse renovada y más segura sobre el futuro. Además de este proyecto, ya trabaja en nuevas producciones cinematográficas, entre ellas Spa Weekend y Primetime, donde compartirá pantalla con el actor Robert Pattinson.
Tras años de altibajos personales y profesionales, Anna Faris considera que esta nueva etapa representa una oportunidad para recuperar la confianza en su carrera y reencontrarse con el público que la convirtió en una de las figuras más queridas de la comedia.


