La capital francesa, reconocida mundialmente como referente de la moda y el lujo, vive una nueva tendencia que llega desde Asia: la cosmética surcoreana. En barrios como Le Marais, las tiendas especializadas en productos de «K-Beauty» se multiplican con promesas de una piel luminosa, uniforme y sin imperfecciones.
Los estantes de estos establecimientos están dominados por mascarillas, cremas, sérums y tratamientos faciales provenientes de Corea del Sur, una industria que ha conquistado especialmente a consumidores jóvenes por sus precios accesibles y sus innovadoras fórmulas.
Alondra, una joven salvadoreña residente en París, es una de las consumidoras habituales de estos productos. Explicó que actualmente mantiene una rutina diaria de seis productos de cuidado facial y recurre a las tiendas coreanas cuando necesita reponer alguno de ellos.
El crecimiento del sector ha sido acelerado. Philippe Nguyen, propietario de una cadena especializada en cosmética surcoreana, señaló que su empresa pasó de no tener presencia en París a contar con 15 establecimientos en menos de cuatro años.
La influencia del K-Beauty también llegó a grandes almacenes como Galeries Lafayette, donde las marcas surcoreanas ocupan cada vez más espacios dentro de las áreas de belleza y parafarmacia. De acuerdo con Romane Juste, encargada de ventas en esta sección, la popularidad de estos productos se impulsó principalmente a través de redes sociales como TikTok.
Entre los conceptos más asociados a esta tendencia destaca la llamada «glass skin», una piel con apariencia transparente, hidratada y luminosa. Las rutinas de varios pasos, las mascarillas nocturnas y los productos enfocados en lograr un acabado brillante se han convertido en algunos de los elementos más buscados por los consumidores.
El fenómeno ha alcanzado también a grandes compañías del sector. Empresas surcoreanas como Amorepacific, uno de los principales grupos de cosmética del país, han registrado ingresos superiores a los dos mil 600 millones de euros durante 2025.
El éxito del K-Beauty forma parte de la denominada «ola coreana» o Hallyu, que también incluye fenómenos culturales como el K-pop, los dramas televisivos y la gastronomía coreana. Esta expansión ha llevado consigo una visión de la belleza distinta a los modelos occidentales tradicionales.
El Museo Guimet de París, dedicado al arte asiático, exploró este vínculo mediante la exposición «K-Beauty. Belleza coreana, historia de un fenómeno», donde se analizan los orígenes de los ideales estéticos surcoreanos desde la dinastía Joseon.
La muestra destaca elementos como la piel clara, los rostros ovalados, los labios con tonos suaves y el cuidado del cabello como características históricas que aún tienen influencia en la imagen contemporánea de Corea del Sur.
Con la creciente presencia de marcas coreanas en París, la ciudad considerada capital mundial de la moda confirma que las tendencias de belleza ya no se dictan únicamente desde Occidente, sino que ahora también tienen una fuerte inspiración proveniente de Seúl.


