Aunque con frecuencia se afirma que Querétaro carece de un platillo representativo, las enchiladas queretanas se han consolidado como una de las preparaciones más emblemáticas de la gastronomía local y uno de los alimentos más buscados tanto por visitantes como por habitantes del estado.
A simple vista guardan similitudes con otras versiones tradicionales del país, como las enchiladas mineras, al combinar tortillas bañadas en salsa de chile guajillo, acompañadas de papas, zanahorias, crema y queso. Sin embargo, su preparación incorpora elementos que les otorgan una identidad propia y un sabor característico.
Entre las principales diferencias destaca la elaboración del adobo, al que se añade leche para suavizar su intensidad, además de que el relleno más común es pollo, aunque también pueden prepararse con queso. La receta se complementa con lechuga fresca y chiles jalapeños en escabeche, ingredientes que equilibran los sabores del platillo.
Las enchiladas queretanas tienen sus raíces en la tradición arriera, cuando eran preparadas como un alimento práctico, económico y energético para quienes recorrían largas distancias. Con el paso del tiempo dejaron de ser únicamente una comida popular para convertirse en uno de los símbolos culinarios del estado.
Actualmente forman parte de la carta de numerosos restaurantes queretanos, aunque muchas familias conservan recetas transmitidas de generación en generación, aportando variaciones que enriquecen la tradición gastronómica.
Uno de los establecimientos que mantiene viva esta preparación es el restaurante Chucho el Roto, ubicado en las inmediaciones de Plaza de Armas, en el Centro Histórico de Querétaro. Ahí, el adobo se elabora con chile guajillo y se aromatiza con orégano y tomillo, combinación que le aporta un sabor distintivo.
Tras remojar las tortillas hechas a mano en la salsa, estas se fríen y se rellenan con pollo o queso antes de servirse con crema, queso fresco, papas, zanahorias y chiles en vinagre, siguiendo una receta inspirada en la cocina tradicional queretana.
Con más de tres décadas de historia, el restaurante busca preservar este legado culinario, recordando que las enchiladas queretanas continúan preparándose en hogares y pequeños negocios familiares, donde el sabor y las recetas heredadas siguen siendo parte fundamental de la identidad gastronómica del estado.


