Querétaro es conocido por su arquitectura colonial, sus templos y sus tradiciones, pero también existe una faceta mucho más misteriosa que durante años lo ha colocado en el imaginario paranormal del país: los exorcismos.
La entidad ha sido relacionada con casos de supuestas posesiones, rituales de liberación y prácticas religiosas destinadas a atender fenómenos considerados extraordinarios. Sin embargo, detrás de esta fama hay una historia mucho más compleja que la etiqueta de “capital de los exorcismos”.
Una fama que comenzó hace décadas
Uno de los antecedentes más citados se remonta a 2005, cuando se difundió que integrantes de la Diócesis de Querétaro aseguraban que el estado ocupaba el primer lugar en la “eliminación de posesiones”.
En aquel momento también se hablaba de la existencia de una Delegación Diocesana de Exorcismo, lo que contribuyó a que Querétaro comenzara a ser identificado con este tipo de prácticas religiosas.
Con el paso de los años, aquella información se convirtió en parte de una leyenda que todavía circula entre quienes se sienten atraídos por las historias de misterio.
Una capilla vinculada con los rituales
Uno de los lugares relacionados con esta tradición es la Catedral de Nuestra Señora de los Dolores de Soriano, donde se ha documentado la existencia de un espacio destinado a rituales de liberación y atención de personas que consideran estar bajo algún tipo de influencia espiritual.
La historia resulta especialmente llamativa porque estos espacios no necesariamente atienden únicamente casos que la Iglesia considere posesiones. También pueden recibir a personas que atribuyen determinados acontecimientos a maleficios, obsesiones u otras manifestaciones espirituales.
Además, dentro de la propia atención religiosa existe un proceso de discernimiento antes de considerar la realización de un exorcismo.
La Iglesia también ha cuestionado el título
La fama de Querétaro como epicentro de las posesiones tampoco ha sido aceptada como un hecho por las autoridades eclesiásticas.
En 2014, el entonces vicario general de la Diócesis de Querétaro, Martín Lara Becerril, rechazó que el estado ocupara el primer lugar nacional en casos de posesión demoníaca y explicó que algunas situaciones podían estar relacionadas con problemas psicológicos.
La precisión es importante: que en una diócesis se practiquen rituales de exorcismo no significa que todos los casos atendidos sean considerados posesiones.
¿Exorcismo significa necesariamente posesión?
No.
Dentro de la tradición católica existe una diferencia entre distintos tipos de situaciones atribuidas a una posible influencia espiritual. La posesión es considerada un fenómeno distinto de otras formas de aflicción o perturbación, y el exorcismo propiamente dicho se reserva para casos específicos.
Por ello, el número de personas que buscan ayuda religiosa, reciben oraciones de liberación o son atendidas por sacerdotes no puede utilizarse automáticamente como una estadística de “personas poseídas”.
Entre la fe y la explicación médica
Otro elemento que hace particularmente interesante esta historia es la relación entre las creencias religiosas y la salud mental.
Los antecedentes sobre estos casos señalan que algunas personas pueden ser canalizadas para recibir valoración psicológica antes de considerar una intervención religiosa. Esto refleja una postura de cautela frente a comportamientos o experiencias que pueden tener explicaciones médicas o psicológicas.
Por ello, atribuir automáticamente una experiencia inusual a una posesión demoníaca sería una conclusión que no puede sostenerse únicamente a partir de testimonios o relatos.
Entonces, ¿Querétaro es la capital de los exorcismos?
No existe evidencia oficial que permita afirmar que Querétaro sea la entidad con mayor número de posesiones demoníacas en México.
Lo que sí existe es una combinación de elementos que ha alimentado su reputación: antecedentes de la Diócesis de Querétaro, espacios religiosos relacionados con estos rituales, declaraciones de sacerdotes y numerosos relatos que, con el tiempo, terminaron formando parte del imaginario popular.
Así, la llamada “capital de los exorcismos” parece pertenecer más al terreno de la leyenda que al de las estadísticas comprobables.
Y quizá ahí se encuentra precisamente el atractivo de esta historia. Entre las calles antiguas, los templos y las tradiciones de Querétaro permanece un relato que mezcla religión, misterio y cultura popular.
Porque, aunque no pueda demostrarse que el estado concentre más posesiones que ningún otro lugar de México, su fama en torno a los exorcismos ya forma parte de las historias oscuras que acompañan a la entidad.


