Hay restaurantes que terminan formando parte de la historia gastronómica de una ciudad. En Querétaro, Nicos es uno de ellos. Desde 1989, este establecimiento ha mantenido una propuesta enfocada en la cocina mexicana y, particularmente, en la recuperación de sabores y recetas vinculados con la tradición culinaria del estado.
Ubicado sobre Bernardo Quintana, Nicos llegó a Querétaro como una extensión de una historia que comenzó décadas atrás en la Ciudad de México. Con el paso de los años, el restaurante desarrolló una identidad propia y se convirtió en un punto de referencia para quienes buscan conocer preparaciones tradicionales queretanas.
Uno de los aspectos que distingue su propuesta es el trabajo alrededor de recetas de herencia, muchas de ellas vinculadas con ingredientes y técnicas que forman parte de la cocina regional. La intención no solamente consiste en conservar platillos, sino en mantener presentes los conocimientos que existen detrás de su preparación.
Entre las opciones que han dado identidad al restaurante se encuentran los desayunos, con preparaciones como los Huevos Azcapotzalco, además de platillos de cocina mexicana contemporánea. También destaca la sopa seca de natas, una de las preparaciones características de la casa.
La propuesta queretana adquiere especial presencia en platillos como el mole, acompañado de elementos propios de la región, y en postres como el enredado de garambullo, elaborado con mermelada de este fruto característico del semidesierto.
La relación de Nicos con la gastronomía tradicional también está vinculada con el trabajo de María Elena Vázquez Lugo, quien ha impulsado desde la cocina la recuperación y difusión de preparaciones de distintas regiones de México, incluida la queretana.
Más allá de su menú, la historia del restaurante permite observar cómo un establecimiento puede convertirse en un espacio para mantener vigentes determinados sabores en una ciudad que ha experimentado una transformación importante en las últimas décadas.
La presencia de Nicos en Querétaro durante más de tres décadas también habla de la permanencia de una cocina que busca actualizarse sin desprenderse de sus raíces. En sus mesas conviven preparaciones de cocina mexicana contemporánea con recetas y productos que forman parte de la memoria gastronómica del estado.
Para quienes buscan conocer Querétaro a través de sus sabores, visitar un restaurante de estas características representa otra manera de acercarse a la cultura local: no solamente desde los platillos, sino también desde las historias, ingredientes y técnicas que han pasado de una generación a otra.


