En San Antonio de la Cal, comunidad del municipio de Tolimán, la gastronomía es una forma de conservar la memoria y las tradiciones de las familias otomíes. Ahí, un grupo de cocineras mantiene vivas recetas, técnicas e ingredientes que han pasado de generación en generación.
El colectivo Mujeres Impulsando San Antonio reúne a cocineras tradicionales que encontraron en la preparación de alimentos una manera de fortalecer la identidad de su comunidad y, al mismo tiempo, generar una alternativa de turismo gastronómico.
Su cocina aprovecha productos característicos del semidesierto queretano, entre ellos nopales, quelites, verdolagas, flores de distintas cactáceas, xoconostle, maguey y otros ingredientes que forman parte de la alimentación tradicional de la región.
Entre las preparaciones destaca el mole estilo Tolimán, elaborado con una combinación de almendras, pepitas, ajonjolí, pasas, chocolate y tomillo. Habitualmente se acompaña con garbanzos amarillos condimentados con azafrán, comino y perejil.
La variedad también incluye tortillas de colores hechas a mano, gorditas de maíz, garbanzo en amarillo, chivo tapeado, moles rancheros y diferentes preparaciones con nopales y quelites.
La comida está además ligada a las celebraciones de las comunidades. Durante determinadas festividades se preparan platillos específicos y se conservan prácticas culinarias que forman parte de los rituales y de la convivencia comunitaria.
Las cocineras también han recopilado estas recetas en el proyecto editorial “Cocina Tradicional de San Antonio de la Cal”, con preparaciones heredadas de madres y abuelas. El trabajo busca que estos conocimientos permanezcan y puedan ser conocidos por nuevas generaciones.
Además de probar los platillos, acercarse a estas cocinas permite conocer una parte de la cultura otomí de Tolimán desde sus propios sabores, ingredientes y formas tradicionales de preparación.


