Las obras para la construcción del tren Ciudad de México–Querétaro, que actualmente intervienen una de las principales vialidades de la capital, han provocado incrementos moderados en los tiempos de traslado del personal de diversas empresas, sin que hasta ahora se reporten afectaciones importantes en la actividad económica.
Representantes del sector empresarial señalaron que, en promedio, los trabajadores han registrado retrasos de entre 10 y 15 minutos al desplazarse por las zonas donde se realizan los trabajos, principalmente en los alrededores del bulevar Bernardo Quintana.
Para reducir el impacto, diversas compañías han implementado medidas como horarios escalonados, esquemas híbridos y trabajo remoto en aquellas áreas donde es posible, además de privilegiar las reuniones virtuales para disminuir los desplazamientos.
Las obras de ampliación del paso inferior ferroviario, que permanecerán en ejecución hasta el 30 de agosto, coinciden con el periodo vacacional de verano, situación que ha contribuido a disminuir la presión vehicular. A ello se suma la coordinación entre autoridades para aplicar operativos de movilidad y habilitar rutas alternas.
En el caso de los establecimientos ubicados en la zona intervenida, algunos negocios han modificado sus procesos de atención, como el cambio de puntos para el servicio de valet parking, con el objetivo de mantener la afluencia de clientes sin afectar su operación.
Respecto al transporte de mercancías, las empresas han optado por utilizar libramientos y vías alternas para garantizar el abastecimiento. De acuerdo con representantes del sector comercial, hasta el momento no se han reportado disminuciones significativas en las ventas de los negocios ubicados en el área de influencia de las obras.


