A poco más de una hora de la ciudad de Querétaro, Amealco de Bonfil ofrece una alternativa para quienes buscan cambiar el ritmo de la ciudad por paisajes boscosos, senderos y comunidades donde las tradiciones siguen formando parte de la vida cotidiana.
El Pueblo Mágico, incorporado a este programa en 2018, combina arquitectura tradicional, gastronomía y una fuerte presencia de la cultura otomí. Sus calles y alrededores permiten conocer desde antiguas construcciones hasta espacios naturales ideales para pasar un fin de semana.
Uno de los atractivos naturales es el Cerro de la Cruz, ubicado a unos 10 minutos del jardín principal. La elevación alcanza los 2 mil 890 metros sobre el nivel del mar y cuenta con caminos para realizar caminatas mientras se disfruta del paisaje boscoso de la región.
Otra opción son los Picos de Yospi, cerca de San Ildefonso Tultepec. El recorrido se realiza por senderos comunitarios y permite observar formaciones rocosas de origen volcánico, además de paisajes hacia la presa del Tepozán. Para conocer la zona se recomienda realizar el recorrido acompañado por guías de la comunidad.
Para una experiencia más tranquila están espacios como La Beata, Laguna de Servín y otros puntos de la región donde es posible acampar, caminar o recorrer los bosques en bicicleta. La zona también cuenta con cabañas y opciones de hospedaje en contacto con la naturaleza.
El recorrido puede complementarse con una visita al Museo de la Muñeca Artesanal, donde se exhiben piezas elaboradas por comunidades indígenas, además de conocer talleres y expresiones vinculadas con la tradición otomí de Amealco.
Y, por supuesto, la visita no estaría completa sin probar algunos de los sabores locales, entre ellos el mole de guajolote, las tostadas de arriero y el pulque, elementos que forman parte de la identidad gastronómica de este municipio.
Amealco ofrece así una escapada cercana a Querétaro en la que naturaleza, cultura y gastronomía pueden recorrerse en un mismo viaje, sin necesidad de alejarse demasiado de la capital.


