En el sureste de Guanajuato, entre tradiciones, paisajes y rutas culturales, se encuentra una de las construcciones religiosas más peculiares y fotografiadas del país: el Templo de las Cruces, conocido popularmente como el “Taj Mahal mexicano”.
Ubicado en la comunidad de Las Cruces, en Acámbaro, este recinto se ha convertido en un destino cada vez más visitado por viajeros atraídos por su arquitectura poco convencional, su historia comunitaria y la oferta cultural que rodea la región.
A poco más de una hora y media de Querétaro, el lugar representa una alternativa ideal para quienes buscan una escapada cercana combinando turismo religioso, fotografía, historia y destinos con personalidad propia.
Lo primero que llama la atención del templo es su diseño exterior, claramente inspirado en la arquitectura del Taj Mahal de India, una de las maravillas más reconocidas del mundo.
La obra, diseñada por el arquitecto José Ignacio Monroy, integra cinco cúpulas doradas, cuatro torres y una fachada elaborada en cantera rosa proveniente de Tlalpujahua, Michoacán. Sobre la entrada principal sobresale la figura de la Virgen de Guadalupe, patrona a la que está dedicado este recinto religioso.
Aunque por su monumentalidad podría parecer una construcción centenaria, el templo es relativamente reciente. Su edificación inició en 2006 y concluyó con su inauguración en diciembre de 2014.
El interior ofrece un contraste con la espectacularidad de su fachada. Con un estilo más sobrio, el espacio presenta amplios arcos, cúpulas azules adornadas con detalles dorados y un altar principal tallado en cantera, manteniendo un equilibrio entre monumentalidad arquitectónica y recogimiento espiritual.
Sin embargo, detrás de la estética que le ha valido el sobrenombre de “Taj Mahal mexicano”, existe una historia marcada por la colaboración comunitaria.
La construcción fue impulsada principalmente gracias al apoyo económico de migrantes guanajuatenses radicados en Estados Unidos, quienes aportaron recursos mediante remesas y contribuciones voluntarias para levantar un recinto que hoy simboliza el arraigo, la fe y la conexión permanente con su lugar de origen.
Más allá del templo, Acámbaro ofrece un recorrido atractivo para quienes desean ampliar la experiencia de viaje. Entre sus sitios de interés destacan el Centro Histórico, el Templo de San Francisco de Asís, el Museo del Ferrocarril y diversos espacios culturales integrados en la llamada Ruta de los Museos.
Para quienes prefieren la naturaleza, la región también cuenta con escenarios como la presa Solís y la Sierra de los Agustinos, puntos ideales para actividades al aire libre y contemplación del paisaje.
Al caer la tarde, el Templo de las Cruces adquiere una de sus postales más llamativas: la cantera rosa se tiñe de tonos dorados bajo la luz del atardecer, convirtiendo al recinto en uno de los lugares más fotogénicos del sureste guanajuatense.
Su mezcla de arquitectura inspirada en una maravilla mundial, tradición religiosa y orgullo comunitario ha consolidado a este templo como uno de los atractivos más singulares para quienes buscan descubrir destinos auténticos cerca de Querétaro.
Visitar el llamado “Taj Mahal mexicano” no sólo significa conocer una iglesia fuera de lo común; también es una oportunidad para acercarse a la identidad cultural de Acámbaro y emprender un viaje donde convergen historia, fe y belleza arquitectónica.


