La película de terror ‘Backrooms’ se convirtió en el estreno cinematográfico del momento tras dominar la taquilla mundial con una recaudación de 118 millones de dólares durante su primer fin de semana en salas.
De acuerdo con datos de Box Office Mojo, el filme obtuvo 81.4 millones de dólares únicamente en Estados Unidos y Canadá, consolidándose como el lanzamiento más fuerte del periodo y una de las mayores sorpresas recientes dentro del género de horror.
Detrás del proyecto se encuentra Kane Parsons, un director de apenas 20 años que dio el salto de internet a Hollywood tras desarrollar originalmente la idea en su canal de YouTube.
Antes de llegar a la pantalla grande, Backrooms nació como una serie digital inspirada en el popular universo de terror surrealista que circuló ampliamente en redes sociales y comunidades de internet. El primer episodio, publicado en YouTube en 2022, acumula actualmente más de 80 millones de reproducciones.
La adaptación cinematográfica también destaca por haber sido realizada con un presupuesto relativamente modesto de 10 millones de dólares, cifra considerablemente menor a la de muchas producciones comerciales del género.
El exitoso arranque del filme ya le permitió establecer varias marcas dentro de la industria. Según reportes especializados, se trata del mejor debut para una película de terror original, además del estreno más exitoso para un director debutante con un proyecto ajeno a cualquier franquicia existente.
El logro también coloca a Parsons en un lugar histórico: se convirtió en el director más joven en encabezar la taquilla cinematográfica, superando el récord que mantenía el realizador Josh Trank, quien alcanzó el primer lugar en 2012 con Chronicle a los 27 años.
El fenómeno de Backrooms refuerza además una tendencia cada vez más visible en la industria audiovisual: el surgimiento de nuevos talentos provenientes de plataformas digitales capaces de transformar proyectos independientes y narrativas nacidas en internet en éxitos de alcance global.
Para muchos observadores del sector, el caso de Kane Parsons representa uno de los ejemplos más claros de cómo las comunidades digitales, YouTube y el contenido de nicho pueden convertirse en el punto de partida para grandes apuestas cinematográficas.


