En la comunidad de Boyé, municipio de Cadereyta de Montes, la barbacoa no es solamente un platillo: es una tradición que forma parte de la vida cotidiana y que ha pasado de una generación a otra.
La preparación comienza desde un día antes de llegar a la mesa. La carne se cocina durante varias horas en hornos de tierra, cubierta con pencas de maguey, un método que permite conservar la humedad y aporta parte del sabor característico de esta especialidad del semidesierto queretano.
La jornada gastronómica suele comenzar temprano, cuando los hornos son abiertos y el aroma de la carne recién preparada se mezcla con el de las tortillas hechas a mano. El consomé, las salsas y otros acompañamientos completan una comida que se ha convertido en uno de los principales atractivos de Boyé.
La tradición también está estrechamente relacionada con el pulque, otra de las expresiones gastronómicas que distinguen a esta comunidad. Los productores locales han conservado la elaboración de la bebida y, con el paso del tiempo, han incorporado distintas variedades de pulque curado.
El valor de esta cocina está precisamente en el proceso. Los hornos, las pencas, la preparación de la carne y las tortillas forman parte de un conocimiento que continúa en manos de familias dedicadas a la actividad gastronómica.
Para quienes buscan conocer sabores tradicionales de Querétaro, Boyé ofrece una experiencia que va más allá de sentarse a comer: permite observar una forma de cocinar vinculada con el maguey, el territorio y las costumbres del semidesierto.


