Más allá de sus paisajes, misiones y caminos de montaña, la Sierra Gorda de Querétaro guarda una de sus mayores riquezas en las cocinas que se encuentran a lo largo de sus carreteras. La llamada Ruta del Sabor reúne actualmente 13 fondas tradicionales que han convertido la gastronomía serrana en una experiencia más para quienes recorren esta región.
La iniciativa surgió hace 14 años con el propósito de rescatar recetas y formas tradicionales de preparar los alimentos y, al mismo tiempo, incorporar estos sabores a la oferta turística. Los establecimientos se caracterizan por una cocina de carácter casero, elaborada con ingredientes disponibles en la propia región y con preparaciones que conservan la identidad de las comunidades.
Entre los platillos que pueden encontrarse durante el recorrido están los huevos asados a la leña, carne de puerco guisada, revoltillo de rojo y verde, enchiladas acompañadas con cecina, quesadillas, sopes y otros guisos preparados al momento.
La experiencia comienza incluso antes de sentarse a la mesa. En distintos puntos de la ruta, el aroma de la leña y las cocinas tradicionales acompaña a los viajeros mientras atraviesan la Sierra Gorda, convirtiendo una parada para comer en parte del recorrido.
En Pinal de Amoles, por ejemplo, la fonda La Cabaña se ha consolidado como uno de los puntos tradicionales de la ruta, mientras que en las inmediaciones de Jalpan de Serra se encuentran otros establecimientos familiares que mantienen recetas transmitidas entre generaciones.
Además de preservar la gastronomía regional, la Ruta del Sabor busca favorecer un modelo de turismo consciente y fortalecer a las comunidades que participan en ella. Parte de su propuesta contempla mejorar las condiciones de los establecimientos mediante alternativas constructivas y prácticas con menor impacto ambiental.
Así, recorrer la Sierra Gorda no solamente implica conocer sus paisajes naturales y patrimonio histórico. También representa la oportunidad de sentarse a la mesa, probar una receta preparada con ingredientes locales y conocer, a través de la comida, una parte de la identidad de las comunidades queretanas.


