Ubicada en la confluencia de los ríos Tula, San Juan y Moctezuma, en los límites de Querétaro e Hidalgo, la Presa Zimapán —también conocida como Presa Fernando Hiriart— se ha consolidado como uno de los destinos naturales más impresionantes del centro del país, combinando belleza escénica, biodiversidad y actividades de aventura.
Rodeada por imponentes paredes rocosas que alcanzan más de 400 metros de altura, este embalse no solo cumple una función clave en la generación de energía eléctrica, sino que también se ha convertido en un punto ideal para el turismo de naturaleza, especialmente para la observación de aves y actividades acuáticas.
Los visitantes pueden recorrer sus aguas a bordo de lanchas, kayaks o yates, disfrutando de paisajes únicos que parecen tallados en piedra. Además, la zona permite acampar, lo que la convierte en una opción atractiva para quienes buscan experiencias al aire libre.
Entre sus principales atractivos destacan el cañón del Infiernillo, los manantiales de Taxidó, el manantial del Aguacate y la zona de la Cortina, sitios que ofrecen vistas espectaculares y espacios ideales para la pesca deportiva de especies como bagre, lobina, carpa y mojarra.
La región cuenta también con una oferta de hospedaje rústico y ecoturístico, incluyendo cabañas y campamentos que permiten una estancia más cercana a la naturaleza.
La Presa Zimapán se mantiene como un destino perfecto para quienes buscan desconectarse de la ciudad y adentrarse en un entorno donde la tranquilidad del agua y la fuerza de las montañas crean una experiencia inolvidable.


