Un equipo de investigadores de la Universidad Politécnica de Santa Rosa Jáuregui trabaja en el desarrollo de una innovadora película conductora y semiconductora elaborada a partir de materiales orgánicos, una tecnología que podría tener aplicaciones en medicina, agroindustria y dispositivos electrónicos.
Tras cinco años de investigación, el proyecto ha avanzado a una nueva etapa de pruebas en organismos vivos, con el objetivo de evaluar su funcionamiento y sentar las bases para futuras aplicaciones prácticas.
De acuerdo con el investigador Aarón Rodríguez López, la película está compuesta principalmente por almidón y ácido desoxirribonucleico (ADN), materiales que le otorgan propiedades biodegradables y biocompatibles. Estas características permiten modificar su composición para adaptarla a distintas necesidades tecnológicas y científicas.
Uno de los campos con mayor potencial es el médico. Los investigadores han trabajado en la incorporación de compuestos como la magnetita, cuyas propiedades antimicrobianas y antifúngicas podrían convertir a la película en un apósito capaz de acelerar la cicatrización de heridas y reducir el riesgo de infecciones.
Además, el equipo explora aplicaciones más avanzadas relacionadas con tratamientos contra enfermedades complejas. Entre las líneas de investigación destaca la posibilidad de utilizar estas películas semiconductoras dentro del organismo como parte de terapias dirigidas contra el cáncer de hígado y algunos tipos de cáncer cerebral.
La agroindustria también figura entre los sectores que podrían beneficiarse de esta innovación. Los especialistas plantean que la membrana pueda actuar como un sistema de liberación controlada de nutrientes para los cultivos. Gracias a su naturaleza biodegradable, la película podría colocarse directamente en el suelo para suministrar elementos esenciales, como nitrógeno, favoreciendo el crecimiento y desarrollo de las plantas.
El proyecto comenzó gracias al respaldo del Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Querétaro, que otorgó recursos iniciales para su desarrollo. Posteriormente se sumaron instituciones como la Universidad Nacional Autónoma de México, la Universidad Tecnológica de Corregidora, el Tecnológico Regional y la Universidad Autónoma de Querétaro.
La investigación es encabezada por Julio César González, impulsor del proyecto, junto con Flora Mercader. También participan Susana Meraz y Gerardo Arreola, quienes colaboran en distintas áreas del desarrollo tecnológico.
Los avances alcanzados colocan a Querétaro como un referente en investigación aplicada, al impulsar tecnologías sustentables con potencial para generar soluciones innovadoras en sectores clave para la salud, la agricultura y la industria.


